Julio programó el viaje hasta el último detalle. Soñaba con esas vacaciones hacía meses. La oficina le demandaba todo su tiempo y atención. Necesitaba relajarse. La playa siempre le sentaba bien, frente al mar se sentía en paz. Norma tambien estaba entusiasmada, por eso cuando le avisaron en el trabajo que debía participar en un mega proyecto y su presencia era indispensable se sintió al borde del desmayo. Se lo comunicó delicadamente a Julio y si bien este en un principio se decepcionó, pronto comenzó a gustarle la idea de viajar solo.
En el avión, sin aviso previo ni explicación alguna le vino a la mente la imagen de Celia. Se sorprendió al pensar en ella, tal vez su compañera de asiento se la hizo recordar. Usaban el mismo perfume, dulce, frutal, que despertaba todos los sentidos.
Durante sus vacaciones no solo pensó en Celia sino que tambien soñó con ella, con acariciar su piel, embriagándose con su aroma, amándola con pasión y frenesí. Sentado frente al mar se preguntaba que le estaba pasando. No encontraba explicación alguna. El, que siempre había sido un tipo analítico, responsable, con sentido común, comenzaba a cuestionarse su cordura. Día y noche Celia se mecía en su cabeza, revolviendolo todo, desordenando a su antojo.
Los días pasaron. Julio regresó. En el aeropuerto divisó a su mujer que lo esperaba ansiosa. Pasó a su lado como un rayo, dejándola con la boca abierta.
Se tomó el primer taxi que pasó y le dio la dirección de Celia. Ella no lo esperaba, ni siquiera se había percatado de su ausencia.
Imagen : Pintura de Carmen Gomez- Mirando al mar
lunes, 30 de enero de 2012
domingo, 29 de enero de 2012
Tu beso
Aprietas mis labios
con tus dientes
suave, tiernamente.
Tu lengua
reclama urgente
su lugar en mi boca.
Recorre, descubre,
siente, acaricia,
gira, juega
Beso
que vive,
se instala
permanece
tiempo despues...
aunque te hayas ido.
Imagen : Esther Melguizo ( Arte grabado)
jueves, 26 de enero de 2012
Corazón anudado
Me encanta. Anita me acaricia. Me hamaca. Me duerme. Me sube a la calesita. En realidad, la calesita del parque me gusta, la otra no, esa donde me pone su mamá, aplastado, con mucha ropa sucia y me deja mareado muchos días y con gusto a jabón en la boca. A Anita tampoco le gusta que la mamá me ponga ahí. A veces se asoma a mirarme, y da grititos cuando ve una partecita mía entre montañas de ropa y espuma. Después salgo estropeado pero limpito, con olor a flores...
Hoy estoy triste, hace días que Anita ni me mira. Es que recibió una muñeca nueva, y parece que se olvidó de mí. La lleva a pasear en el cochecito, la acuesta a dormir, le da de comer... Comienzo a mirar a mi alrededor y veo otros como yo, con la mirada triste y el corazón de trapo hecho un nudo. No estoy solo. Me acerco a un león y lo miro. El no parece verme. Me tiro hacia adelante y con mi pata lo toco. Ahora sí me mira, y creo ver un esbozo de sonrisa. Me acerco un poco más, y ya no hay dudas, me sonríe. Hace tanto que nadie me toca que me había olvidado lo que se siente, me dice apenado. Comenzamos a charlar; y los otros, que al principio nos miran asombrados, se van acercando lentamente. Pronto somos un gran zoológico de suave peluche, de colores y tamaños variados, pero en todos puede verse la decepción. Charlamos toda la noche. Finalmente decidimos crear el Sindicato de los Muñecos Olvidados. Comprendimos que no éramos los únicos, debía haber muchos más como nosotros, en otras casas, otros barrios, otras ciudades, otros países. ¡Seremos millones en el mundo! Debíamos organizarnos. Yo fui nombrado el presidente, un puesto de gran responsabilidad. Al león lo nombré mi secretario, no le importó, no se creía el rey me dijo guiñándome un ojo. El mono se ofreció a ser el vocero, ya que podía ir por los árboles desparramando la noticia. Al cabo de una semana éramos muchos, teníamos que ser cuidadosos y no armar barullo. La mamá de Anita entró de repente, nadie se había percatado, hasta que fue demasiado tarde. Nos vio a todos en ronda, debatiendo ideas y proyectos. Es cierto, la habitación estaba desordenada, alborotada... La mamá retó a Anita, que lloraba acongojadamente, mientras trataba de explicarle a su madre que ella no había causado ese caos. La mamá le dijo que tenía demasiados juguetes, que ella no podía limpiar todo el día y acomodar tanto desorden, porque ella ahora tenía un bebe en la panza, un hermanito para Anita, y debía guardar reposo. Se pusieron de acuerdo. Todos comenzamos a temblar, enormes bolsas negras aparecieron como por arte de magia, y nos fueron poniendo a todos. Unos pocos se salvaron. Cuando ya no cabíamos más nos cerraron con fuerza, aplastándonos casi sin poder respirar. Nos llevarían a un lugar nuevo, tal vez hasta que nazca el hermanito...
Pasó el tiempo, nadie vino a buscarnos jamás. Se apagaron nuestros sueños, nuestros proyectos. Quedamos en la oscuridad absoluta. Nuestro futuro es tan negro como la gran bolsa de nylon que nos
cobija.
miércoles, 25 de enero de 2012
Fuera de mi vida
Aprieta
Asfixia
Aplasta
Arruina
Deprime
Anuda
Cierra
Insiste
Explota
Agota
Oprime
Deshace
Invade
Maldita jaqueca.
martes, 24 de enero de 2012
Sombras en el alma
Discutimos.
No logramos entendernos.
Reclamos.
Gritos.
Enojo.
Rabia.
Miradas cargadas de odio, de desprecio.
Dolor.... tanto dolor!
Tome mi corazón con ambas manos y te lo entregue.
Me miraste sorprendida.
Te pedí un abrazo.
Dudaste.
Insistí.
Nuestros cuerpos se encontraron, derribando barreras.
Nos despojamos de una sombra, un rencor que nos amargaba el alma.
Reímos y lloramos a la vez.
Haleluia. Venció el amor.
lunes, 23 de enero de 2012
Corazones de nube
Garabateo en la blancura
intentando decir cuanto te quiero
trazo líneas y curvas
expresandote mi corazón.
Estás alli
te grito con mis versos
este amor que me quema
derramandose casi...
Te necesito aqui,
a mi lado
enredarme en tus brazos
respirar al unísono.
Ven conmigo
volemos juntos
pintemos " te quiero"
en las nubes del cielo.
viernes, 20 de enero de 2012
Sueños montados en barrilete
Era tarde. Anochecían sus días. Se había equivocado tanto…Ya no podía remediarlo. Hacía tiempo que la tristeza ocupaba el palco principal de su existencia. Desperdició su vida. El alcohol le arrancó lo más importante que tenía. El lo permitió. No supo hacer otra cosa. ¿Debilidad? ¿Cobardía? En su mente había repasado su vida una y otra vez, como esas películas viejas de proyector, adelante, atrás, pausa, y otra vez atrás. Marta le decía que era muy duro consigo mismo. Es que Marta era demasiado buena, a ella le debía el estar vivo, rescatándolo de ese interminable abismo. Nunca le escuchó un reproche, ni en sus peores momentos. Era como una manta que abrigaba su largo invierno…
Se sentó en el banco de la plaza, un cielo azul lo invitó a recordar… Se vio a si mismo, muchos años atrás con su hijo, remontando barriletes que ellos mismos habían armado. Herencia del abuelo, le había explicado a su hijo, el me enseñó a mi y yo ahora a vos. Es lo único que le dejó a su hijo, el recuerdo de una infancia feliz. Después desapareció persiguiendo no se que cosa que jamás encontró… Los reproches lo aturdían. Si quiso dejar a Mercedes, ¿por qué dejar también a Martín? Quería a su hijo más que a nada en el mundo, su error había sido no saber separar las cosas. Ahora lo sabía, pero era demasiado tarde para reparar algo…
Volvió a levantar la vista al cielo, maravillado como antes, subyugado por el vuelo de un barrilete que parecía devolver el tiempo atrás. Hasta le parecía escuchar las risas de el y de su hijo.
-Abuelo me ayudas?
-Abuelo me ayudas?
Un nene de unos cinco años parecía hablarle desde el pasado, extendiéndole el hilo del barrilete para remontarlo. Unos pasos más atrás estaba su propio hijo, sonriéndole…
miércoles, 18 de enero de 2012
Sueños manchados
Durante el día trabajaba como todos. Decían que era su contribución a la sociedad. No le importaba demasiado. El no se metía con nadie, y nadie se metía con él. Así estaba bien. No los necesitaba. Día tras día, hora tras hora, hacía lo que de él esperaban. Terminaba su jornada laboral y era "libre". Libre de volver a su espacio. A su mundo. Al suyo propio. Ese que se había creado y donde era totalmente feliz. Era el protagonista. Acostado en la cama frente a esa gran mancha de humedad azul verdosa, que ocupaba gran parte de la pared y se extendía hacia el techo, había desarrollado una gran habilidad. Y la disfrutaba mucho. Encontraba formas, personajes, animales, hilvanando historias donde era de pronto un dragón con largas lengüetas de fuego, otras un caballero medieval dueño de una imponente armadura, un oso feroz , un valiente capitán al mando de una embarcación imponente, un tímido comerciante, un dulce y tierno niño, un temible corcel... Las historias y personajes no tenían fin. La mancha cambiaba rápidamente, extendiendo el mundo de posibilidades al infinito.
Era feliz. Así, en su mundo privado, íntimo. No precisaba nada más. Soñaba despierto hasta quedarse completa y profundamente dormido. Pasó el tiempo, los meses, los años hasta que le avisaron que su deuda con la sociedad había sido cumplida. Ahora era un hombre libre. ¿Libre? Se sentía inseguro, no sabía muy bien que hacer.
Llegó a su casa, se metió en su habitación. El olor a encierro lo mareó. Se paseó por la habitación nervioso, recordando, revisando, acostumbrándose a su entorno, nuevo y viejo a la vez. Al atardecer se acostó, aún seguía con los horarios estipulados, debía entender que ahora podía irse a dormir a la hora que quisiera. Necesitaba tiempo, acostumbrarse. Se acomodó en la cama. Frente a el una pared grisácea, insulsa, indiferente, ausente, que no lo invitaba a soñar. Su imaginación no podía evocar nada. Paso una hora, y otra y otra más. El tic tac del reloj lo consumía, lo devoraba como un león hambriento. Imposible relajarse. Imposible dormirse. Esa y todas las noches que siguieron. Se sentía vacío, nervioso, no podía seguir así. Lo consumía una ansiedad desconocida, voraz, casi cruel. No durmió uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis días. La séptima noche no aguantó más. Salió a la calle dispuesto a encontrar el modo de regresar a su celda.
domingo, 15 de enero de 2012
Un Adonis
Martina lo vio y se quedó muda. Sus amigas la miraban extrañadas, se había quedado callada en la mitad de la frase. Claudia siguió la dirección de su distracción, y al instante su mandíbula quedó suspendida en el aire. Finalmente todas se giraron y vieron al mismísimo Adonis. Vistas desde afuera parecían más bien estatuas o maniquíes en una vidriera.
Adonis, un muchacho de rasgos que parecían cincelados, con el cutis tostado por el sol, se acercó al grupo preguntando por alguien. Ninguna pudo emitir palabra, hasta que finalmente Claudia le dijo que preguntara en la secretaría. Al darse media vuelta les guiño un ojo y risas un tanto histéricas inundaron el aire.
Inmediatamente todas comenzaron a hablar a la vez, alborotando hasta los pájaros que dormitaban al sol.
Martina tenía las mejillas encendidas, parecía un durazno apetecible. Claudia estaba tan embelesada como ella, en realidad lo estaban todas.
Adonis regresó, acostumbrado al revuelo que su presencia generaba y se acercó al grupo. Claudia le sonrió insinuante. Pero Adonis se dirigió a Martina, y con una tonta excusa la alejó del resto.
Martina no podía creer su suerte, y en cuanto Adonis comenzó a seducirla sus sentidos se nublaron, entregándose al placer de sus caricias. Se envolvió con la dulzura de sus palabras mientras el la desvestía, se sumergió en sus besos de miel y caramelo, perdió sus sentidos al contacto de su piel, y entregose toda al amparo de nuevas sensaciones que la estremecían.
Volvió a su casa montada en nubes de colores, radiante, feliz, enamorada.
Se veían a diario, a la salida de la escuela, mientras sus amigas, en especial Claudia lanzaba miradas que parecían dardos envenenados.
Pasaron unos meses, y Adonis, así como apareció, se evaporó en el aire.
Martina comenzó a perder brillo, se consumía lentamente, evocando en su mente las palabras que hoy habían perdido todo sentido. Pasadas unas semanas comprendió que estaba embarazada y sintió que el mundo estallaba en mil pedazos. Se sentía tonta, humillada, avergonzada. No quería ver a nadie, ni a sus amigas, atemorizada hasta de si misma, convirtiéndose poco a poco en el carozo de una fruta que uno deshecha sin pensar. Los meses pasaron, haciendo de Martina la sombra de si misma. Se apagaba su vida, a la par que su vientre crecía. No quería a su bebe, le recordaba a diario su torpeza, su ingenuidad, su estupidez.
En un tibio mes de enero Martina dio a luz un hermoso bebe que no pudo, no supo o no quiso aferrarse a la vida.
martes, 10 de enero de 2012
Tu y yo
miradas que hablaban sin quererlo
una explosión de globos en el aire
nos llenó de color el corazón.
Casi sin querer nos enamoramos
temiendo mucho hacernos daño
caminamos lentamente
hasta que al fin nos encontramos.
Casi sin sentirlo nos amamos
lo gritamos hoy al mundo entero
se encontraron tímidamente nuestras manos
descubriendo a un tiempo el idioma de los besos.
Casi sin pensar nos queremos
un futuro en común nos aguarda
estando juntos ya no hay miedos
el pasado atrás quedó, hoy solo somos
tu y yo.
lunes, 9 de enero de 2012
Palabras al viento
Me envuelvo
en un abrazo imaginario
que me de la calidez que ya no siento.
Estiro mis manos para tocar tu rostro
invisible,
ya sin tiempo.
Susurro palabras al viento
para que las esparza
lejos,
murmuro tu nombre
que no se olvide
invoco tu imagen
que no se borre.
Te abrazo en el aire
frío , ausente
digo en un suave,
débil
murmullo:
feliz cumpleaños
mamá.
sábado, 7 de enero de 2012
Amor sin tiempo
Quiero besar
tu boca
sumergirme en vos
dejarme llevar...
Volar entre nubes
de pasión y ternura
sentir tu dulce
cosquilleo
recorriéndome
entera.
Quiero dibujarte caricias
de durazno,
sentirte entre suspiros
blancos,
caminar tu piel
con mis dedos.
Hacerme vos
hacernos uno
unidos en alma
y cuerpo.
Atravesando el tiempo
traspasando...
miércoles, 4 de enero de 2012
Conciencia
-¿Que haces loca?
- Perdón no quise...
-¿Ves lo que me haces hacer?
- Jajaja, si, fue muy divertido, ¿no me digas que no?
- ¿Que tuvo de divertido besar a ese hombre?
- Si te hubieras relajado hubieras disfrutado, era un “bombonazo”.
- No se, no me fije.
- Si es lo que yo digo, si seguís así te vas a quedar para vestir santos.
-Seguro que me voy a quedar para vestir santos, pero por tu culpa. La gente ya empezó a creer que estoy loca.
- Y algo de razón tienen...
- ¿Cómo? ¡Que caradura! ¡Sos vos la que me hace hacer esas cosas!
- Si claro, pero las conciencias son inimputables.
lunes, 2 de enero de 2012
Cómo explicarte... explicarme?
Como explicarte
que cuando te veo
solo en tus brazos
quiero acurrucarme.
Como explicarme
que cuando te pienso
solo de tus labios
besos deseo.
Como explicarte
que cuando te escucho
solo con tu voz
quiero arrullarme.
Como explicarte
que cuando te sueño
el mundo es sólo nuestro
y eterno.
domingo, 1 de enero de 2012
Laberinto de incomprensión
Abismo de indiferencia
muralla de tinieblas
infranqueables.
Extiendo mi mano
no encuentro remanso,
laberinto de silencios
espacios vacíos
que muerden rabia
de mutua incomprensión.
Pena que arrasa
que no da respiro
aplasta sin piedad
hundiendome en la oscuridad.
Grito de rabia
tu nombre en mis labios
latiendo con furia
abandonando mi pecho
dejando tan solo
vacio y silencio.
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Amor ¿virtual?
El estaba ahí, pendiente. Seguía su estado de ánimo a traves de sus publicaciones, tenía su foto, hurtada del perfil. Vivía historias hilvanadas con retazos, algunos inventados, otros imaginados. Había estudiado sus estados de ánimo, sus expresiones más repetidas, sus gustos... Vivía a traves de ella, del mundo que se había creado junto a su amada virtual. Era un amor que llenaba sus horas de soledad, que iluminaba sus días grises, que le daba un sentido a su solitaria vida. Le hablaba, le contaba sus miedos, sus sueños, y a veces, hasta le parecía que ella le contestaba en sus poesías, en sus historias de ficción. El dejaba mensajes pero siempre con distintos nombres. Temía ser descubierto.
Salía poco de su departamento, la silla de ruedas era un gran impedimento. Una señora lo cuidaba, era casi como su madre. Ella lo miraba y se entristecía al ver su vida consumiendose, apagándose como una vela.
Era un hombre joven, un accidente de auto le había robado las ganas de vivir. Desde que había descubierto el blog de Dana, se sentía más animado, su vida tenía sentido, aunque ella ni siquiera sospechara que el existía.
Una tarde recibió una visita. Era absolutamente inusual, por eso al escuchar voces se acercó a ver quien había venido. Casi se cae de la silla al ver a Dana, su Dana, parada en la puerta.
Ella le sonrió y su corazón dio una vuelta carnera completa en el pecho. Ella se acercó lentamente, mientras iba diciendo uno a uno los sobrenombres que el había utilizado en sus mensajes, al terminar la lista, se agachó quedando frente a frente. Y lo besó.
Salía poco de su departamento, la silla de ruedas era un gran impedimento. Una señora lo cuidaba, era casi como su madre. Ella lo miraba y se entristecía al ver su vida consumiendose, apagándose como una vela.
Era un hombre joven, un accidente de auto le había robado las ganas de vivir. Desde que había descubierto el blog de Dana, se sentía más animado, su vida tenía sentido, aunque ella ni siquiera sospechara que el existía.
Una tarde recibió una visita. Era absolutamente inusual, por eso al escuchar voces se acercó a ver quien había venido. Casi se cae de la silla al ver a Dana, su Dana, parada en la puerta.
Ella le sonrió y su corazón dio una vuelta carnera completa en el pecho. Ella se acercó lentamente, mientras iba diciendo uno a uno los sobrenombres que el había utilizado en sus mensajes, al terminar la lista, se agachó quedando frente a frente. Y lo besó.
viernes, 23 de diciembre de 2011
A veces la tristeza...
A veces la tristeza
se pega en tus huesos
navega por tus venas
sin anestesia.
A veces la tristeza
no se desvanece en lágrimas
anida profundo
justo en el centro de tu alma.
A veces la tristeza
no tiene medida
te atrapa en su trampa
sin dejarte salida..
A veces la tristeza
la llevas contigo
metida en el cuerpo
en cada latido.
A veces la tristeza
es tan infinita...
Imagen: Corazón triste de Guillermo Magno
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Libro
Me gusta degustarte
de a sorbitos,
adentrarme lentamente,
fusionarnos.
Ser de a ratos tu heroína
o tu asesina.
A veces lloro,
otras sonrío
me espanto
o me deleito.
Avanzo
sin apuro,
el final
espera siempre.
Al principio
todo por descubrir
vas tomando
poco a poco sentido.
Entrega mutua
íntima.
Luego
Luego
somos amantes,
acariciandote
me sumerjo en tu esencia
no me defraudas,
me transportas
a otros mundos
me regalas tus letras
y tus secretos.
lunes, 19 de diciembre de 2011
Viaje de estudios
Melina llegó temprano, entró al edificio casi vacío. Estaba excitada, era su primer día, sola, en un país extraño, lejos de casa. Toda una aventura. Cuando el profesor entró un millón de mariposas le atravesaron el cuerpo. Se sintió inmediatamente atraída por ese hombre alto, casi desgarbado, de mirada clara y cabello ensortijado que intentaba permanecer en su sitio pero sin lograrlo. Esto le causó gracia, y su suave risa inundó el aula. Treinta y cinco miradas se posaron a un tiempo en ella, que sonrojada solo vio como el profesor la miraba entre divertido y enojado, sin decir palabra.
La clase terminó, se fueron levantando todos, hasta quedar sólo ella, y él, que la miró, haciéndola contener la respiración, y con un leve movimiento de cabeza a modo de saludo se fue.
Ya en su habitación, con su música preferida de fondo, pensaba en él, mientras escribía su nombre en un cuaderno.
Los días iban sucediéndose casi iguales, a medida que el curso avanzaba, su amor aumentaba.
Martín no podía creer lo que le estaba pasando. Casi no comía ni dormía, dejó a su novia de toda la vida, cuando Melina irrumpió en su vida, como un soplo de aire fresco. Se sentía vivo, como hacia mucho tiempo no lo estaba, ir a dar clases le daba una alegría nueva cada día, verla a ella, no se engañaba, era lo que hacía toda la diferencia.
Pensaba mil maneras de hablarle, pero tenia miedo que ella no le correspondiera, siempre había sido demasiado tímido, y esta vez no era diferente. Le llevaba unos cuantos años, es cierto, pero no tantos. Cuando terminara el seminario ella volvería a su casa, a su país, debía hablar con ella antes.
El curso terminó. Melina, triste preparaba su equipaje. Debía regresar a casa. Su corazón le pesaba en el pecho, no pudo hablarle, por más que lo intentó, no pudo decirle a Martín cuanto lo amaba desde el primer día que lo vio. En el vidrio empañado escribió su nombre a modo de despedida. El taxi que la llevaría al aeropuerto ya estaba esperando abajo.
Martín daba vueltas en la casa, como un león enjaulado. Debía hacer algo, El tiempo apremiaba. Sabia que era una locura, pero en un instante decidió ir a buscarla, subió al auto, y manejó a toda velocidad. Su corazón palpitaba al son de la música que sonaba en su interior. Estaba enamorado y había decidido enfrentar su destino.
Martín llegó a tiempo, a tiempo de ver el avión que atravesaba el firmamento, llevándose con el sus sueños desparramados en el cielo.
viernes, 16 de diciembre de 2011
Caricias
Dejas tu huella
en mi piel
que se eriza
suave camino
alas de mariposa
lenta, despacio
llegas a destino
detienes tu marcha
me miras
hablando sin hablar
las palabras sobran
nada es necesario decir
manos unidas
acople perfecto
de cuerpos
de almas
de vos
y de mi.
miércoles, 14 de diciembre de 2011
Día gris
Día gris
sin nubes
ni soles
sin lunas
ni amor.
Día gris
vacío
paisaje sin color
ausente
sin voz.
Día gris
frío
silencios
en vano
te espero.
lunes, 12 de diciembre de 2011
Voy a tomar otro camino
Voy a tomar otro camino
que me aleje de vos
ya nada espero
es tan grande mi desilusión...
Se que el tiempo no cura las heridas,
no todas...
esta quedará abierta
por toda la eternidad.
Voy a tomar otro camino
casi ni respiro
esperando que entiendas
quien soy.
Decepcionada
de vos
dolor que carcome
no te guardo rencor.
Voy a tomar otro camino
que no tenga tu sombra
se que no intentarás detenerme,
si ni siquiera sabes quien soy.
viernes, 9 de diciembre de 2011
Esperanza
Me costó bastante reconstruir mi historia, pero necesitaba saber. Tener mi identidad clara, aunque mi vida distara mucho de ser ideal.
Me crié en un orfanato, y apenas salí, a los diecisiete, comencé a recabar datos, con la poca información que había logrado obtener de Sor Soledad. Ella me contó que mi madre se llamaba María Laura Muñiz, que vivía en la provincia de Buenos Aires, en el barrio El trébol, y me había dejado allí a la semana de nacer, porque no podía mantenerme. No era mucho, lo sé, pero me las ingenié para viajar a la provincia, y de alguna manera, como si el nombre del barrio fuera un buen presagio, encontré a Lucy, una amiga de mi mamá que contestó todas mis preguntas.
Mi mamá nació en los años 50 en la provincia de Santa Fe, era la hija de un borracho que solía pegarles a ella y a mi abuela Celia. Para mantenerse ella y a mi mamá tuvo que ejercer la prostitución. Mi mamá, a los dieciséis puso en un bolsito la poca ropa que tenía y se fue de la casa. Viajó a la provincia de Buenos Aires, con muchos sueños y sin un centavo. Hizo lo único que podía hacer, se hizo puta, con la ilusión de poder algún día hacerle un revés al destino. Cosa que nunca pasó, en algún descuido quedó embarazada de mi, sin saber por supuesto quien era mi padre, y no quiso abortar, pensando que podría traerle suerte. Pero no necesitó mucho tiempo para comprender que yo era tan solo un estorbo y me dejó en el Orfanato del Socorro, donde me criaron y educaron.
Mi mamá murió joven, a los cincuenta años, con el cuerpo estropeado tanto como su corazón. Lucy me contó que mi mamá siempre decía que algún día iría a buscarla, murió pronunciando mi nombre: Esperanza.
martes, 6 de diciembre de 2011
Alma que duele
Me duele el alma
cada centímetro
cada silencio
cada segundo
que no te veo,
cada sonrisa
que no tengo.
Me duele saberte
lejos
sin distancia.
Extraña
de mis entrañas.
Me duelen los muros
que te ocultan
el sol que ya no brilla
el frío que me acaricia
el alma que duele.
domingo, 4 de diciembre de 2011
Aqui me quedo
Aqui
acurrucada a tu lado
amoldandome a tu cuerpo
llenando los espacios
sintiendo tu calor
respirando tu aroma
envolviendome en tu piel.
Aqui
pegada a tu ser
encerrada en tu abrazo
ensamblada a tu alma
llenandome de vos
aspirando tu esencia
fundida en tu ternura
Aqui me quedo.
Pintura de ENRICHERNAEZ
martes, 29 de noviembre de 2011
Mandatos familiares
Carina no era feliz. Aparentemente tenía todo. Había cumplido el mandato familiar de casarse, formar una familia. Sergio era un buen hombre, atento, gentil. Tenían tres hijos maravillosos. Pero aún asi no era feliz. Trabajaba de su profesión, tenía buenos ingresos, le gustaba lo que hacía. Pero no era feliz. No se sentía plena. A veces se enojaba consigo mismo, sintiendose una mujer desagradecida, insatisfecha.
Decidieron hacer un viaje, dejar a los chicos con los abuelos, salir de la rutina. La idea la entusiasmó, los preparativos la tuvieron atareada.
En el avión conocieron una pareja, con la cual inmediatamente simpatizaron. Carina especialmente, que se vio cautivada por ese par de ojos del color del mar. El destino quiso que fueran al mismo hotel, ellos se encargaron de contratar las mismas excursiones, combinar para comer los cuatro juntos, salir a tomar cafe, y recorrer la ciudad. Sergio estaba encantado con la alegria de Carina, hacia tanto tiempo que no la veia tan contenta, es más, no recordaba haberla visto asi nunca.
El viaje terminó. Regresaron a su hogar, no sin antes intercambiar telefonos, direcciones, y la firme promesa de seguir en contacto.
Pasaron unos meses, siguieron los encuentros, las charlas...
- "Quiero el divorcio".
Sergio la miró, incapaz de decir nada. Sus ojos mostraban el dolor que el no podia expresar.
Carina sufria por el. Pero nada podía hacer.
A la mañana siguiente, se despertó en otra cama. Una sonrisa iluminó su cara, al ver esos ojos azules que la habían subyugado. Carla la besó. Por primera vez en su vida se sentía feliz, egoistamente feliz. Y plena.
Decidieron hacer un viaje, dejar a los chicos con los abuelos, salir de la rutina. La idea la entusiasmó, los preparativos la tuvieron atareada.
En el avión conocieron una pareja, con la cual inmediatamente simpatizaron. Carina especialmente, que se vio cautivada por ese par de ojos del color del mar. El destino quiso que fueran al mismo hotel, ellos se encargaron de contratar las mismas excursiones, combinar para comer los cuatro juntos, salir a tomar cafe, y recorrer la ciudad. Sergio estaba encantado con la alegria de Carina, hacia tanto tiempo que no la veia tan contenta, es más, no recordaba haberla visto asi nunca.
El viaje terminó. Regresaron a su hogar, no sin antes intercambiar telefonos, direcciones, y la firme promesa de seguir en contacto.
Pasaron unos meses, siguieron los encuentros, las charlas...
- "Quiero el divorcio".
Sergio la miró, incapaz de decir nada. Sus ojos mostraban el dolor que el no podia expresar.
Carina sufria por el. Pero nada podía hacer.
A la mañana siguiente, se despertó en otra cama. Una sonrisa iluminó su cara, al ver esos ojos azules que la habían subyugado. Carla la besó. Por primera vez en su vida se sentía feliz, egoistamente feliz. Y plena.
viernes, 25 de noviembre de 2011
Delfines
Paseaba por la estación de tren. Su aspecto despertaba el rechazo inmediato. Era de estatura media, zapatillas blancas con rayas plateadas, medias blancas, una pollera acampanada marrón que le llegaba a los tobillos y una camperita de algodón de color naranja. Llevaba el pelo corto, un poco más corto que la altura de los hombros, y era evidente que necesitaba un lavado. Entre los labios y la nariz una línea oscura no pasaba desapercibida. En el tren se sentó al otro lado del pasillo, a mi derecha. Sacó el teléfono celular mientras se balanceaba de una manera extraña. En la siguiente parada, un hombre se sentó frente a ella. Vi como la miraba, pero no dijo nada. Traía un vaso de café y unos sobrecitos de azúcar. Parsimoniosamente, comenzó a echar los sobrecitos en el vaso. Uno. Dos. Tres. Cuatro. Quedaba aún uno más sin abrir. Todos lo miraban. Nadie decía nada. El mismo habló:
- Me parece suficiente
- Sabé que no es nada sano lo que estás haciendo. Vas a tener diabetes
- A mi me gusta el café dulce.
- No es sano. Yo le pongo media cucharadita o una. Por eso soy flaca.
- Yo también soy flaco.
- Pero vas a tener diabetes. Hasta los caramelos como sin azúcar.
El hombre sonrió. Ella me miró y me dijo:
- ¿Tengo razón o no?
Asentí. No estaba segura de querer tener un dialogo con ella. Me puse a pensar que la había prejuzgado. Hablaba con coherencia. Sabía lo que decía.
Siguió dialogando con su compañero de viaje. Deje de prestarles atención.
Me sacó de mis pensamientos
- ¿A vos que te parece?
- que cosa?
- Lo que conté
- No sé , no escuché
- Ayer estuve en el banco, no me quieren ampliar el descubierto. Yo gano dos mil quinientos pesos. Tengo un ahorro que aumenta todos los meses. Y me dicen que hay una nueva ley que no permite ampliar el descubierto.
Era evidente su necesidad de hablar. ¿Que tenía que ver yo con todo eso? Siguió contando a cualquiera que quisiera escucharla, pero mirándome a mí.
- Keren- me dijo la empleada del banco, Keren soy yo. Es una nueva ley. No puedo ayudarte. La plata me la da el Ministerio de Acción Social. Me la dan todos los meses. ¿Por que no pueden agrandarme el descubierto?
Imaginé a la empleada del banco, ¿le habrá tenido esa paciencia?
Sacó un cuaderno y empezó a garabatear algo. Se lo mostró al hombre del café. Seguían hablando. No los escuchaba. En un momento perdí de vista al hombre. Keren seguía dibujando, arrancó la hoja y me la dio.
- Que es? me preguntó
- Un delfín
- Es para vos.
Le sonreí y lo guardé en mi bolso. Siguió dibujando, mientras decía que era diseñadora gráfica. Repartió sus dibujos a otros pasajeros. Después me dio varios más a mí. Me dijo que me iban a traer suerte.
Se levantó y se fue a seguir repartiendo delfines y encontrar gente dispuesta a charlar y escuchar sus historias.
martes, 22 de noviembre de 2011
Hoy
Hoy
tus ojos descubrieron
el horror,
palpaste el sufrimiento
lo sentiste,
lo viviste.
Tu mente comprendió
la fuerza de la maldad
la locura sin limites.
Hoy
conociste de cerca
la crueldad
la tristeza
de lo que fue,
sentiste pena
tanta pena!
por lo que pudo ser,
por las vidas
arrancadas,
cercenadas
sin piedad.
Hoy
con cicatrices
en el alma
sabes del mundo
del horror
y miseria humana.
lunes, 21 de noviembre de 2011
Derrotada
En el papel mojado
de lágrimas surcado
se desdibujan las palabras
humedecidas de llanto.
Latidos gastados
de tanto sufrir
sueños olvidados
que a morir se niegan.
Penas contenidas
en mi frágil corazón
buscan la salida.
a tanta desilusión.
Fuerzas que se agotan
la tristeza es vencedora
su victoria provoca
un intenso dolor.
miércoles, 16 de noviembre de 2011
Ella y el
Ella
Me caso. ¿Me caso? ¡Me caso! Es increíble. Bueno, no tanto. La verdad es que vengo trabajando en ello mucho tiempo. Jajaja, trabajando suena bien ¿no? Yo que odio trabajar, levantarme temprano, cumplir horarios, acatar órdenes… Yo nací para salir de noche, vestirme bien, con los mejores diseñadores, las marcas más caras, estar todo el día ocupada yendo al masajista, a la cosmetóloga, al cirujano para retoques menores, (al menos por ahora) ir al gimnasio, salir de compras con amigas como una, bueno, no tanto como una, porque es difícil encontrar verdaderas amigas, que no sean envidiosas y te tilden de superficial o hueca. Volviendo al tema, me caso con el príncipe de mis sueños: millonario, que digo millonario, multimillonario que me atiende como una reina y me da todos los gustos. ¡Es un bombón! Por suerte ni se le ocurrió hacerme firmar un acuerdo prematrimonial que está tan de moda ahora, no porque me piense divorciar, no por ahora, pero quien sabe…
El
Hoy me caso con una mujer maravillosa. Es tan dulce, tan sencilla, y tan pero tan hermosa. Cuando la conocí, quise impresionarla así que le pedí a Freddy que me prestara el yate. Quedó encantada. Después saqué un crédito en el banco para llevarla a los mejores restaurantes de la ciudad y comprarle algunas chucherías. Ella se merece todo, siempre me dice que no gaste, que ella me quiere por lo que soy. La verdad es que estoy muy endeudado, ya mis amigos no me quieren prestar más y mis padres me juraron que era la última vez que me prestaban plata que gasté toda para pagar la fiesta de casamiento en el mejor lugar del país. Tengo que trabajar muy duro para devolver el crédito y cancelar las deudas pero estoy seguro que “mi amorcito” me va a ayudar.
domingo, 13 de noviembre de 2011
Inevitable
Preparate para morir. Tenes los minutos contados. Te miro. Te estoy siguiendo los pasos. No hay sentimientos. Ni remordimientos. Está escrito. Es tu destino. No lo lamento, asi son las cosas. No puedo permitir que te escapes. No. No te apures, no corras...Estoy a un paso. Es sólo cuestión de segundos, son tus últimos instantes. No temas. Será rápido, un golpe seco, certero. Una muerte instantánea. No sentirás dolor, te lo prometo. Y sin más , baje el zapato y la aplaste.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Amor de colores
Roja nuestra pasión
Naranja la ternura
Amarilla la ilusión
Azules tus besos
Violetas las caricias
Rosadas las palabras
Blancos mis susurros
Verdes tus abrazos
Grises nuestros silencios
Celestes tus sueños y los mios
Amor de colores
martes, 8 de noviembre de 2011
Me haces falta
Me haces falta
no estas y tengo frio
me dueles en cada
hueco de mi alma
Me haces falta
el vacio de tu ausencia
hiere mis horas
que se desangran
en amargas lágrimas
Me haces falta
tu mundo ya no es el mio
quede fuera de tu vida
de ti estoy vacia.
Me haces falta
tu silencio es mi tormento
indiferente a mis anhelos
has cruzado la puerta
dejandome sola
casi muerta.
domingo, 6 de noviembre de 2011
¿Cómo decirte adios?
Tenemos toda la vida por delante. Siempre es así. Solo cuando llegamos a viejos pensamos en la muerte. No somos inmortales, aunque a veces lo olvidemos. Vivimos inmersos en nuestras diarias preocupaciones, corremos para pagar las cuentas a fin de mes, llegar al trabajo a horario, ir a buscar a los hijos, tramites, siempre peleando contra el reloj. No nos detenemos a pensar, no hacemos un alto en nuestro diario trajinar. Aunque no pensemos en ello el destino está marcado. Y nosotros no sabemos cuando nos toca. No estaba preparado para perderte. No imaginé quedarme solo a los cuarenta y cinco años. Sin mi compañera, mi sostén. El puto cáncer te llevó, te robó de mi lado.¿Cómo despertarme a la mañana sabiendo que no voy a ver más tu sonrisa? ¿Cómo empezar el día sin sentir tu cuerpo tibio dormido junto a mi? ¿Cómo mirar a nuestros hijos y verte en sus ojos, solo que más tristes? ¿Cómo mi amor, decime como?
Dejó la lapicera en el escritorio, miró a través de las lágrimas, una vez más el retrato de su esposa, se levantó y caminó pesadamente hacia la ventana…
Dejó la lapicera en el escritorio, miró a través de las lágrimas, una vez más el retrato de su esposa, se levantó y caminó pesadamente hacia la ventana…
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Soledad
Envueltos en silencio
sombras que danzan
anhelos que claman
palabras mordidas
sueños apagados
evocar el aroma
de una noche
de amor.
Encuentro de almas
miradas que hablan
manos que buscan
el calor que se va
susurros al viento
la luna se apaga
tremulo silencio
casi pernumbra
soledad.
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