martes, 5 de noviembre de 2013

Amistad

Levantó la alfombra y alli estaba. Exactamente donde la había dejado. Respiró aliviado. La tomó con sumo cuidado y la llevó a su habitación.  No le quitaba la vista de encima, sabía que en cualquier momento podría saltar y hacerse daño. Por el rabillo del ojo vio a su mamá que lo miraba atenta, siguiendo todos sus pasos. No terminó de sentarse en la cama que unos débiles golpes en la puerta le indicaron que ella estaba alli. No esperó su permiso, jamás lo hacía, y entró. Pedro se preguntó para que se molestaba en golpear.
- ¿Qué hacés? inquirió su madre evidentemente intrigada con su comportamiento.
Conocía de sobra que no se daría por vencida hasta que obtuviera una respuesta que a sus ojos fuera satisfactoria. Cansado, optó por decirle la verdad.
- Tengo una pulga.
Su madre achinando los ojos, como siempre que se enojaba, le exigió una explicación.
Pedro miró a la pulga consternado, sabiendo que si no lograba convencer a su madre estarían ambos en problemas.
Le explicó lo mejor que pudo que la pulga era su amiga y lo acompañaba a todas partes. De esa manera se sentía menos solo y no le hacía daño a nadie.
Su madre dulcificó la mirada. Se acercó a la cama justo en el momento que la pulga saltó hacia ella. Pedro intentó detenerla pero fue inevitable. Su madre se sentó sobre la pulga, aplastándola  irremediablemente.


23 comentarios :

  1. Muy original y ameno. Me dejas pensando; una pulga como mascota.

    :o)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Marilyn, cada uno puede tener la mascota que más le guste, jajajajaja.
      Un abrazo :)

      Eliminar
  2. Gabriela. Hay amistades enormes que solo son fantasía, y otras pequeñas como ésa pulga pero es suficiente para extrañarla cuando la perdemos.
    Como siempre, eres una excelente relatora y yo un admirador de tu prosa.

    Un gran saludo.

    ResponderEliminar
  3. Hay niños que tienen amigos invisibles y este adoptó una pulga...
    ¡Pobre!
    Cuán necesitado debía estar de amistad, aunque, por otro lado, los niños tienen su propia visión acerca de lo que significa ese concepto,ja,ja,ja
    Se quedó sin su pulguita...
    Besos.

    ResponderEliminar
  4. Pobre pulguita aplastada....

    A ver que pasa con la próxima.

    Besos.

    ResponderEliminar
  5. ¡Gracias Gaby! muy buen relato... cómo sabes hacerlo! Esperemos que Pedro pueda superarlo y albergue resentimientos hacia su madre, jajaja! Que ni debiera reír, pues es un retrato muy fino de la soledad de humanos de muchos, que abrazan a los animales para cubrir sus necesidades de compañía. Y qué te digo, que yo sin mis dos perros, creo que me muero, jajaja!
    Besos.


    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Siiii, yo tambien amo a mi perra y es mi gran compañía !
      Besos

      Eliminar
  6. ¡Me pica todo!!

    Gracias a ti, Gabriela

    ResponderEliminar
  7. Buenísimo, amiga. Tan tierno como bien escrito. Me encantó.
    Besos

    ResponderEliminar
  8. Hay niños que tienen amigos imaginarios…Quizás porque se encuentran solos , o porque necesitan sentir que alguien les escucha…
    Pobre chico, seguro que encuentra otro amigo.

    Un cálido abrazo

    ResponderEliminar
  9. Si te soy sincera, no me da pena la pulga. El realto beuno e ingenioso.
    Besazo

    ResponderEliminar
  10. Me ha gustado, a veces sentirnos solos hace que nos aferremos a personas, cosas, situaciones... de los más peculiar. Enhorabuena por el blog. Saludos desde isla de luz

    ResponderEliminar
  11. Gaby, que tengas un año 2014 muy positivo, lleno de bendiciones, solo felicidad.
    Besos y un gran abrazo!

    ResponderEliminar

Gracias por dejarme tu comentario :)