jueves, 17 de febrero de 2011

Hacerse hombre

Sonó el teléfono. Era el francés. Me convenció que nos íbamos a divertir y que no había riesgos. Tenía dudas. Igual fui. Cuando llegué la vi. Ya estaban ahí el gallego, que me guiñó el ojo, y otros siete chicos. Mire a todos, estudiándolos. A la mayoría conocía, pero no eran mis amigos. Los habia visto en la escuela. Hacian bromas que a mi no me causaban gracia. A ella tampoco.

En un momento se cruzaron nuestras miradas, y vi el terror que sentía. Ya no tuve más dudas. Me acerque a hablar con el francés, pero no quiso escucharme. No sabía que hacer, pensé en ir a hablar con el director, o con la secretaria. Al final me decidí por la policía, tenia que correr. Antes de irme me di vuelta y vi como la agarraban del tobillo, intenté decirle lo que pensaba hacer, pero no había tiempo que perder. Un gato negro se cruzó en mi camino, mala señal dicen, pero yo sentía que ninguna mujer debía pasar por algo así. Ya estaba hablando como mi papá, pero no me importó sentirme un viejo, tal vez hoy me haya convertido en adulto. Pensándolo bien siempre me sentí sapo de otro pozo, y por alguna razón sabia que estaba haciendo lo correcto, comencé a correr tan rápido como pude.

2 comentarios :

  1. cortito y bien conciso. resolviste en pocas líneas toda una historia de vida, y muy bien por cierto

    un besote

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  2. Gracias Laura. Otro beso para vos.

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