sábado, 19 de marzo de 2011

Encuentros

Lo veía todos los días. Pasaba por esa esquina camino al trabajo. Nos conocimos una mañana que había salido con tiempo,  y me detuve a acariciarlo. Inmediatamente nos hicimos amigos. Me pareció muy dulce y mimoso. Desde ese día comenzó a esperarme, sentadito con el hocico apenas asomado entre las rejas de la casa.
Un día salió el dueño, curioso por ver que hacia su can. Le sonreí y le dije que tenía un perro hermoso.
-         Es muy travieso, me está rompiendo toda la casa. Por eso decidí dejarlo acá afuera.
-         Pero es cachorrito, y solo quiere jugar. ¿Como se llama?
“Tuti” me contestó seco y se metió de vuelta en la casa.
Nuestros encuentros eran tan esperados por Tuti como por mi, el recibía  un poquito de amor, que de otra manera evidentemente no tenia y  a mi me cargaba de energías para el resto del día.
Una mañana pasé y Tuti no estaba. Me sentí triste y acongojada. Al día siguiente tampoco. Cuando al tercer día no lo vi, al regresar del trabajo junté coraje y toqué el timbre.  Me atendió una mujer baja, con un pañuelo en la cabeza y cara de pocos amigos. Me disculpé por molestarla y le pregunté sin vueltas donde estaba Tuti. Me miró extrañada, sin llegar a comprender demasiado bien como alguien se interesaba por ese perro. Me explicó que les había arruinado el jardín, después de haber destrozado varias cosas de la casa y que lo habían regalado. Mis ojos se llenaron de lágrimas y quise explicarle que lo único que Tuti quería era un poco de atención y cariño, pero algo dentro de mí me dijo que no valía la pena. Sin decir palabra me di media vuelta y me fui.
Volviendo a casa deseé con todas mis fuerzas que Tuti estuviera en un hogar con gente que lo quisiera. Yo por mi parte, no volví a pasar nunca más por aquella esquina.

4 comentarios :

  1. bueno, pensá eso, que a lo mejor su unico momento feliz en el dia era cuando lo acariciabas, a lo mejor ahora esta mucho más feliz

    besos

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  2. Quiero pensar que asi es.
    Un beso Laura.

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  3. Yo también quiero pensar que ahora tenga una verdadera familia, que lo valore, lo ame, lo cuide.
    Es una historia muy triste.
    Yo creo que en cómo se relaciona una persona con los animales, se puede ver quién es en todo sentido.
    Un abrazo, nena.

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  4. Tal cual dondelohabredejado, esa familia evidentemente no se merecia a Tuti. La historia es aun mas triste porque es real. Pero seguramente hoy Tuti es un perro feliz, mimado y amado por sus nuevos dueños.
    Otro abrazo para vos.

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