lunes, 30 de abril de 2012

Cartas de amor


Madrid, 20 de abril de 1951
Querido Antonio:
                                 Se que no debo, pero aún así no puedo evitar imaginarte, soñarte, pensarte… Cierro los ojos y veo tus dedos recorriéndome la piel, siento tus besos quemándome los labios…
Duele pensarte. Verte. No tenerte. No sentirte. Recordarte.
Cuando nos encontramos todo mi cuerpo quiere correr a refugiarse entre tus brazos, a sentarme a tu lado, acurrucada, aún en silencio, cerca tuyo, pegados. Acariciarte, besarte. Sentir nuestras almas conversando sin palabras, una comunión única de dos seres que se aman.
No entiendo las reglas del juego, ni quien reparte las cartas. No comprendo porque la suerte está echada y nada podemos hacer para cambiarla.
Me pregunto cómo seguir, y no encuentro ninguna respuesta. La sociedad tiene sus reglas, que debemos acatar aunque no las entienda. Lo sé. Ese no es consuelo alguno, al contrario es el motivo que hace hervir mi sangre.
Necesitaba que supieras que a pesar de todo te sigo soñando, pensando, amando.

                                                                                                                   Un amor que no te olvida,
                                                                                                                                      Margarita.





                                                                                                   Toledo, 10 de junio de 1951
Estimada Margarita:
Al leer tu carta, sentí tu voz emanando de la tinta, el papel cobró vida entre mis manos temblorosas.
Entiendo cada una de tus palabras, cada dolor, cada frustración. Los caminos del destino nos son incomprensibles la mayoría de las veces, no tengo las respuestas que buscas. Cuando la misma  angustia que desprenden tus palabras me envuelve también a mi  suelo pensar que debe haber  otra vida, otro espacio, otro cielo bajo el cual algún día podremos vivir nuestro amor libremente. Tal vez sea infantil, tal vez ingenuo, pero eso me permite seguir respirando.
Sigue tu vida, alma mía, que en algún lugar, algún día, nos encontraremos, y ya nada ni nadie impedirá que seamos quienes somos, dos seres que se aman, más allá de los tiempos, más allá de la vida, más allá de todo…     
                                                                                                  Tuyo,
                                                                                                                     Antonio

viernes, 27 de abril de 2012

Para mi hija Iara


Remontó vuelo tu niñez
prendida en alas de mariposa
al cielo.
El camino que recorres
tiene mis huellas marcadas
en el suelo.
Tus sueños del pasado
tantas veces de lágrimas
empañados
son días soleados hoy,
salpicados de traviesas nubes blancas.
Cascabel de sonrisas
eres grito, eres ángel
eres yo y tú misma,
hija querida,
eres llama encendida.

¡Feliz cumpleaños!

domingo, 22 de abril de 2012

Y seguirá latiendo...




Caminé por el borde del precipicio.
Indefensa.
Temerosa.
Expuesta.
Temí.
¡Cuánto temí!
Enfrenté cara a cara a mi destino.
Estoy aquí, 
otra vez de pie.
Duele el cuerpo herido
mas el corazón permanece
ileso.
A pesar de todo
seguirá latiendo.

lunes, 16 de abril de 2012

Inmenso amor


Lo veía a diario. Y su amor por el sólo crecía y crecía. Lo miraba en silencio, sabía sus movimientos, conocía sus gestos de memoria. Cuando hablaba miraba fijamente su boca, imaginaba sus labios sobre los suyos, haciéndola estremecer. Cuando le daba un documento, se quedaba inmóvil, soñando que esas manos la acariciaban a ella
Por las noches, en su casa, antes de dormir, le bastaba cerrar los ojos para verlo aparecer, sonriéndole como sólo él sabía hacerlo, hablándole con esa voz que la envolvía, extasiándola. La realidad es que cruzaban pocas palabras, las necesarias. El nunca sacaba tema de conversación fuera de lo laboral, y ella no se animaba a hacerlo.
Lo amaba tanto que ya era doloroso. Llevaba meses enteros así, suspirando por él.  Su cuerpo temblaba ante su presencia, imperceptiblemente para todos, pero no para ella. El corazón se le agitaba en el pecho, sentía el fluir de la sangre a borbotones cuando él estaba cerca.
Una tarde sus compañeros organizaron una salida para todo el personal. A la noche se encontrarían en un pub. ¡Se sentía tan feliz! Era la oportunidad que tanto tiempo había esperado. Estar con Carlos, poder charlar con él acercarse finalmente a ese hombre que le quitaba el aliento.
Se arregló y se maquilló con esmero. Se puso un vestido rojo, escotado y sexy. Estaba seguro que se fijaría en ella. Hablarían toda la noche, se reirían a carcajadas, tomarían una copa, o dos, o tres, y luego… ¿Quién sabe? Estaba excitada, ansiosa. A las diez llegó. Vio a varios de sus compañeros que  le silbaron con admiración al verla entrar, ella ni se inmutó. Buscaba con la mirada a Carlos, el lugar no estaba demasiado iluminado, mas pronto lo divisó. Estaba con Jimena de Contabilidad. Estaban apartados del grupo, tomando y riendo animadamente. Ni siquiera la miró. Sintió su corazón deshacerse en pedazos. Vivió demasiado tiempo ilusionada, y ahora su sueño se hizo añicos, así, sin previo aviso, sin anestesia. Las lágrimas fluyeron, como si una compuerta se hubiera abierto de golpe. No podía detenerlas, tampoco le importaba demasiado hacerlo.
Regresó a su casa abatida. Se acostó y cayó rendida, en un profundo sueño inquieto.
A la mañana desayunó y se vistió para ir a trabajar. No se maquilló como era su costumbre. Tomó sus cosas y salió. Al llegar a la oficina notó con pesar que Carlos aún no había llegado. No quiso pensar en el motivo de su demora. No iba a torturarse más. Era una mujer adulta y entendía que había perdido. De niña había aprendido que no siempre se puede ganar. Carlos llegó y no pudo evitar que su corazón se acelerase. Se acercó lentamente, muy seria, pero decidida. Se paró frente a él, que la miró sorprendido. Tomó el arma que tenía escondida entre su ropa  y disparó...

domingo, 15 de abril de 2012

No puedo escapar...


Miedos que acechan

 
fantasmas que acosan

 
lágrimas que caen

 
gritos silentes.

 
Palabras que no pronuncio

 
silencios que acuchillan

 
imágenes que enloquecen

 
ausencias que atormentan.


 
Preguntas sin respuestas,

 
temores que arañan

 
dolores que atenazan

 
tristeza que ahoga.


 
Horas que corren

 
implacables,

 
no puedo escapar

 
aunque quiera.




Imagen: Atrapada - Oleo de Mariela Arosemena

viernes, 6 de abril de 2012

Liberarse...

Liberarnos
de  miedos
ataduras
carga pesada.
Liberarnos
de prejuicios
sometimientos
angustias, temores.
Liberarnos
de remordimientos
culpas
sinsabores
dolorosos recuerdos.

Ser libres
con palabras
y en silencio.

miércoles, 4 de abril de 2012

Mamá... Papá...

Los llamo,

temo que no vengan.

Quiero que me acunen

cual niña pequeña.

Quiero que me abracen

me contengan

que me digan

que pronto pasará.

Los llamo

vulnerable, temerosa,

necesito escucharlos...

que me acaricien

que me calmen.

Los llamo nuevamente

ansiando que vengan,

cruzando los tiempos

atravesando fronteras,

escucharlos decir

que todo estará bien

que no tema.



Imagen: Abrazo- Sandra Patricia Spinelli

lunes, 2 de abril de 2012

Sueños delgados

Margarita fue muy feliz con el nacimiento de su hija. Le puso nombre de princesa, tenía grandes sueños para ella.


Estefanía poseía una alegría contagiosa. Todos la querían, era simpática, era fácil quedar prendado de su sonrisa, su dulzura, su corazón tierno e inocente.

Cuando cumplió doce años, Margarita comenzó a llevarla a todas las pruebas y concursos posibles. Quería que su hija fuera una modelo famosa. Le contaba sus grandes planes, contagiándole su entusiasmo, imaginando verla en las tapas de revistas, en la televisión, todas sus amigas le envidiarían su suerte, su belleza, su éxito. Margarita y Estefanía soñaban juntas, con un futuro mejor.

A veces se tiraban en el pasto, de cara al sol, riendo e imaginando lo que podrían lograr. Eran felices.

A medida que pasaba el tiempo, y nadie las volvía a llamar, Margarita comenzó a ponerse nerviosa. Conocía de memoria la frase: "Nos pondremos en contacto con usted si su hija resulta elegida”. Sus días fueron tornándose hostiles, empezaba a verle defectos a su hija, y la retaba si comía. Poco a poco Estefanía perdió la alegría de vivir, se sentía culpable por defraudar a su madre, por no ser lo que esperaba de ella.

Cuando se sentaban a la mesa a comer, Margarita vigilaba cada bocado que su hija se llevaba a la boca, su cara se volvió amarga. Las sonrisas de la casa se habían volado por la ventana abierta.

Estefanía a veces se sentía famélica, comía todo lo que tenía a su alcance cuando nadie la veía, pero luego corría al baño a vomitar todo, expiando así sus culpas. Su cuerpo perdió la frescura, convirtiéndose en un esqueleto que la sostenía.

Una tarde, se produjo el milagro. La llamaron para que se presentara en un desfile. Estefanía tenía quince años, y estaba a punto de recorrer la pasarela de sus sueños.

El día soñado llegó, la casa había recuperado un poco de su anterior alegría, había emoción en el aire, hasta sonrisas tanto tiempo olvidadas.

Le pusieron un vestido diminuto, dejando ver su cuerpo huesudo, desgarbado. Todos parecían felices.

El corazón de Estefanía latía con fuerza, se sentía un poco débil y mareada. Trató de recordar cuando había comido por última vez...

La música era suave, acompañaba su andar lento y casi tambaleante. El público era grandioso, todos la miraban a ella, era el centro de atención. Nadie se perdió su caída acompañada de un murmullo colectivo de sorpresa.

Mientras la ambulancia llevaba a una inconsciente Estefanía al hospital, Margarita se lamentaba, murmurando para sí, como poseída "Estabamos tan cerca de lograrlo..."

miércoles, 28 de marzo de 2012

Por el viento

La tenía tomada de la mano. De camino a la salida me tropece y se soltó. Comenzó a caer por las escaleras, varios pisos más abajo. La seguí, intentando alcanzarla. Descendía más y más y yo junto con ella. Llegamos a la calle, la puerta abierta, y una rafaga la alejó aún más. La corrí, no podía dejarla ir. Comenzó a hacer piruetas, subía y bajaba hamacada por el viento. Hice varios intentos, la vi alejarse cada vez más, no pude alcanzarla, mi esperanza se perdió para siempre.

lunes, 26 de marzo de 2012

El encuentro

En el marco del proyecto Adictos a la escritura escribí este relato que responde a la consigna de utilizar una frase (marcada en el relato en rojo) propuesta por otro participante


Estaban todos reunidos. Hacía meses que se venía organizando todo. Algunos llegaron desde  
lejos, viajando varios días. Cada personaje tenía algo que decir, noticias que contar. Sus historias no habían terminado, o si. Es decir, todas tenían un final, para el público, luego ellos seguían sus vidas. Por eso era necesario actualizarse, pero todos hablaban al mismo tiempo generando gran alboroto.
Susana, la peluquera contaba, con su voz aguda, más aguda que de costumbre por la gran excitación que sentía, que el vecino la acosaba y ella ya había llamado a la policía, pero esto no logró amedrentarlo. Sus grititos se entremezclaban con la voz grave de Osvaldo que contaba su decimocuarto intento de suicidio.
El escritor  los miraba a todos, con las gafas en la punta de la nariz, los cabellos grises revueltos. Estaba maravillado, todos sus personajes habían cobrado vida, más allá de él. Cualquiera pensaría que estaba loco, bueno, tal vez un poco, pero no al punto de inventar lo que veía con sus propios ojos.
Sor Inés y la madre Superiora habían tomado la precaución de mandar a construir un altar antes del encuentro. Estaba adornado con velas y flores silvestres muy coloridas que perfumaban el ambiente. Alguien dijo que parecía el altar de la primavera, unos cuantos rieron con la ocurrencia, menos las religiosas que se miraron circunspectas meneando la cabeza severas.
Marcos y Sandra que se habían casado al final del libro tenían ahora cuatro hijos, uno más travieso que el otro, y vivían peleando, intercambiando acusaciones. Marta, que no había logrado separarlos, a pesar de sus múltiples intentos, reía satisfecha, mientras César le besaba el cuello.

El escritor quería hablar, siempre tenía algo que decir, pero esta vez se sentía abrumado. Conocía a todos y cada uno de ellos, los había creado, pero ahora tenían vida propia, y sus actos se le escapaban como agua entre los dedos.
Todos hicieron silencio de golpe. Esteban  no había sido invitado. Grave error. Los papeles se mezclaron, su invitación se traspapeló, pero de algún modo se enteró y aquí estaba. Las mujeres le temían, Susana especialmente ya que había sido víctima de su lascivia. Los hombres lo respetaban, algunos hasta secretamente lo envidiaban. Las religiosas se santiguaron ante su presencia masculina y repulsiva.
El mago se acercó, sin que nadie se diera cuenta. Había logrado aprender trucos nuevos, y no había tenido demasiadas ocasiones de practicarlos. Este le pareció un buen momento. Los hizo colocar a todos alrededor del altar, la monja se sentía orgullosa e importante. Ella había tenido la idea, aunque la madre superiora quisiera ahora quedarse con todos los créditos. Sacó un conejo de la galera, palomas... Comenzaron a abuchearlo, querían algo nuevo, que los sorprendiera... Carraspeó y pidió un voluntario. Nadie se animó, hasta que Esteban haciendo gala de su hombría se acercó. Se hizo un gran silencio. Era un personaje temido, y él lo disfrutaba. El mago extendió su varita, invocó espíritus, ante el asombro de las hermanitas y de todos los presentes,  un viento fuerte comenzó a soplar. De la nada apareció fuego, intenso, poderoso, rugiente, voraz. Y así, sobre el altar del tributo a la primavera, muere, convertido en polvo, el último sátiro del cuento.






jueves, 22 de marzo de 2012

Y así pasan los días...

Abro un ojo. Los números son crueles. 5:38. Intento robarle unos minutos más al tiempo volviéndome a dormir. A las 6:00 ya no hay excusas. A me llama. No le contesto. Insiste. Toda mi respuesta es mmmmm, señal que estoy despierta... Me estiro, junto fuerzas y me levanto, no sin antes acariciar a C que duerme estirada arriba de mis pies. La envidio como todas las mañanas, ¿por que ella se queda en la cama y yo tengo que levantarme? La ducha tibia hace su trabajo, ahora logro abrir los ojos por completo. El cepillo eléctrico juega con mis dientes, para luego mostrarle al espejo una mueca de sonrisa. Salgo del baño y me pongo la ropa que prepare el día anterior.


C está estirada con la panza arriba, esperando una de sus cuotas diarias de mimos. No me resisto, aún sabiendo que sus pelos quedarán adheridos a mi ropa, de alguna manera me carga sus energías. A la saca a pasear.

6:30 Frente al espejo me pongo crema humectante, base, rubor, sombra, rimel, y delineador. Los labios no me pinto. No me gusta dejar la taza de café con mis huellas de labial. Nunca me acuerdo de hacerlo antes de salir. Me seco el pelo.

6:40 En la cocina preparo el sándwich de I para que se lleve a la escuela. Enciendo la tostadora a la vez que pongo el queso blanco. el yogurt y las nueces en la mesa. Preparo café, mientras se calienta el agua aprovecho para guardar algunos platos que están en el secaplatos. El café está listo, su aroma inunda el ambiente. Cuando me siento a la mesa, A ya casi terminó de desayunar.
7:15 Llamo a I para que no se quede dormida.
7:25 Llego al trabajo mucho antes de mi horario, enciendo la computadora. Reviso los mails, el fax y me pongo a trabajar. Hoy es un día tranquilo, no hay mucho para hacer, así que reviso mi blog, contesto mensajes...
Suena el teléfono - K.K Buenos días... – ¿Hablo con K.K? Pero que te acabo de decir pedazo de…, pienso y sin embargo contesto un lacónico: si. Es un cliente que quiere averiguar por un préstamo cuando le explico que no podemos ayudarlo insiste enojado como si yo hubiera creado las normas o pudiera cambiarlas. Con todo mi acopio de paciencia le explico y tras unos cuantos minutos de mi tiempo perdidos logro convencerlo.
Las horas se hacen largas, interminables. Mi jefa no está del mejor humor, me mantengo a distancia.

13:15 Almuerzo lo que me traje de casa. Me preparo un café, uno de tantos.

16:40 Ficho y me voy. Pierdo el colectivo por unos segundos que a esa hora son vitales...

16:53 El viaje a casa transcurre entre una batería de idiomas que hablan por teléfono, gritan, ríen, callan, mientras trato de relajarme.

17:20 Llego a casa, sólo C corre a recibirme, ¡feliz ! La acaricio un poco, comienza a seguirme por toda la casa: prender el lavarropas, descolgar la ropa, doblar la ropa, repartir la ropa, hacerme algo de tomar, prender la computadora, llevarle la merienda a I, que aún no salió de su habitación. Charlamos un poco. Vuelvo a la computadora, reviso mensajes, contesto mails. Llamo a M, no contesta.

19:00 Saco a C. Se asusta con los ruidos de la calle y me tira de la correa para volver a casa. Trato de tranquilizarla, no tengo ganas de despertarme en la mitad de la noche.

19: 30 Preparo la cena. I quiere que me siente a ver la televisión en el sillón. A mi me gusta comer en la mesa. Así que no compartimos ni la cena.
19:45 Lavo los platos, cuelgo el lavado, preparo la ropa de mañana. Se acerca el momento soñado. Antes tengo que prepararme la vianda para la oficina.

20:20 Me acuesto por fin. A viene tarde. Tomo el libro de la mesita de luz.

.Paso una página, I me llama. Voy a su cuarto, bla bla bla.
20:55 Vuelvo a la cama, llamo a M. No contesta. Nuevamente el libro. A me llama para contarme como le está yendo en el trabajo. Tratará de no venir muy tarde.

21:30 Llamo a M, está en el gimnasio, me va a llamar más tarde. El libro me guiña el ojo, leo unas líneas pero se me cierran los ojos. Doy vueltas en la cama. No me puedo dormir.

22:30 M me llama justo cuando había logrado quedarme dormida. Charlamos un rato, la escucho y apenas asiento con las últimas fuerzas que me van quedando.

22:45 Me duermo pensando cuantos días faltan para el fin de semana.

Imagen : Pintura sobre seda- Ana María Monfort Guardia- Sol y luna.

lunes, 19 de marzo de 2012

A veces quisiera




A veces quisiera detener el tiempo

otras veces

apurar las horas.

A veces quisiera quedarme en silencio

otras veces

gritar al viento.

A veces quisiera volar hasta el cielo

otras veces

en un rincón acurrucarme.

A veces quisiera adivinar el futuro

otras veces

que la vida me sorprenda..

A veces quisiera desaparecer del mundo

otras veces

que el tiempo avance lento.

A veces quisiera obtener respuestas

otras veces

no tener preguntas.

A veces quisiera que me abraces fuerte

y otras veces

que me abraces aún más fuerte.


Imagen Reloj- Diana Castillo

domingo, 18 de marzo de 2012

Estás

Estás

en mis silencios

en mis pensamientos

en mis miedos

en mis secretos.



Estás

en mis dolores

en mis caídas

en mis temores

en mis risas.



Estás

en mis abismos

en mis soles

en mis sueños

en mis aciertos.



Estás

hoy más que nunca.

Estás,

cuando más te necesito.

Gracias.

Imagen: Vals de los enamorados- Silvia Alvarez

jueves, 15 de marzo de 2012

Mi batalla

Sabía que vendrías. Aunque llegaste antes de lo esperado. Demasiado pronto. No puedo mentirte: no me alegra tu visita. Se que no te sorprende mi confesión. No creo que seas nunca bienvenido.


Siempre fuiste un fantasma merodeando mis sueños, acechando mis días, agazapado en las sombras. Hoy estás aquí de cuerpo presente, por más que intente alejarte te ríes de mi en la cara, burlón, pedante. Te crees ganador, invencible. Se de tu fuerza, te he visto actuar más veces de las que hubiera querido. Ayer te hubiera dicho que me entrego. Lo he pensado mejor, y no quiero. No voy hacerte fácil la tarea. Tendremos que pelear duramente, más de una vez decaerá mi ánimo, aún así estoy dispuesta. Eres un enemigo temible, no menosprecio tu fuerza. Me has declarado la guerra. Tus armas son letales. Mis escudos poderosos. Negarte que tengo miedo es inútil, se me nota demasiado. Quiero que sepas que estoy dispuesta a luchar.
Será una gran batalla.


Imagen : Miedos - Raquel Llopart

martes, 13 de marzo de 2012

Rutinas rotas

Julia y Cesar llevaban varios años de casados. Su vida era armónica, transparente, sencilla. Aquella tarde tomaban el te en la terraza de la casa, disfrutando de la bondad del día. Cesar, mientras se desajustaba el nudo de la corbata, sorprendió a su mujer con una propuesta insólita. A tal punto que Julia se atragantó con la bebida, generando un gran revuelo.
Nunca hubiera imaginado que su marido, tan serio y formal podría salir con algo así. En un principio descartó la idea indignada, ofendida, pero a medida que lo pensaba algo dentro de si misma se iba abriendo, como los pétalos de una flor, algo que le permitía fantasear, generando un tibio calor que la hacía temblar. Una semana, con sus días y sus noches fue el tiempo que necesitó Julia para aceptar. La larga lista de dudas fueron tachadas de su mente, ganando la batalla la curiosidad, el deseo.
El encuentro era esta noche. A las diez. Música, velas, media luz. Llegaron dos. Uno era joven, el otro más maduro. La ayudaron a desvestirse, tocando, manoseando, invadiendo. Cesar miraba extasiado, fascinado, imbuido de nuevas y placenteras sensaciones. Julia tímidamente al principio, inhibida, fue desprendiéndose de sus ropas junto con sus miedos, prejuicios y temores. Comenzó a sentir, vibrando con cada caricia, abriendo grandes sus ojos ante la mirada atenta de Cesar, descubriendo un universo de placer desconocido, arrollador. Incrédula ante tanta intensidad, se permitió disfrutar de cada beso, cada mano que tocaba su cuerpo, cada suspiro que exhalaba, pidiendo a gritos más y más. Julia despertó sus sentidos dormidos, naciendo, pujando, arrullada por la complicidad de Cesar que disfrutaba tanto como ella.
Un nuevo mundo se abrió ante sus ojos, sensaciones desconocidas de placer inigualable, éxtasis que envolvía a todos, como una película que estaban viviendo, sin ser ellos, y a la vez sintiéndose increíblemente vivos, como nunca.

domingo, 11 de marzo de 2012

Esperanzas marchitas

Entre puntadas de dolor

hilvano mis días,

indiferencia de un mundo

lejano, ajeno, extraño.



Calma que cesa,

angustia que trepa

cual enrededadera.

Chispa que enciende

fuegos ardientes.



Los días se tornan

caprichos ajenos,

a su merced estamos,

esperando el silencio.



Noches inciertas

corazones alertas

vidas suspendidas

esperando una señal.



Esperanzas

sucumben marchitas

pisoteadas

cruelmente aplastadas.

martes, 6 de marzo de 2012

No tengo escudo

No tengo escudo

que me proteja

de tus flechas

tan certeras.



No tengo armas

que me defiendan,

ahogándome

en tu mar embravecido.



Huracán devastador

volcán encendido

furia que aplasta

sin piedad.



Palabras filosas

gritos cual cuchillos

clavados en mi pecho

herido, sangrante...



No tengo escudo

que me proteja

matáme de una vez

prometo que

no ofrecere resistencia.



Imagen: Camino desde el corazón- Diego Quintavalle

lunes, 5 de marzo de 2012

Pasado que no es


Aún lo siento. Sin importar cuanto tiempo haya pasado. Recreo en mi mente una y otra vez aquellas imágenes. A cualquier hora. Despierto o en sueños. De día o de noche. Gotas de sudor recorren mi espalda. Golpes en la puerta que retumban en mi cabeza. Boca seca. Violencia que grita. Manos sudorosas. Corazón que late desbocado. Sabía que mi hora llegaría. Ya habían venido antes por Carlos, por Lucy, por José... ¿Cuanto podría faltar para que vinieran por mi? ¿Semanas? ¿Días? ¿Horas? ¿Minutos?

Sonidos al principio desconocidos luego eran el anuncio de lo peor, de la crueldad más terrible. Mi cuerpo respondía en consecuencia. Alerta, expectante, tembloroso. Hay un momento, tal vez demasiado pronto para quien no ha vivido en el infierno, que uno dice basta. Es el fin. No se puede soportar más. Pero a nadie le importa. Nadie te escucha. No eres nadie.

Ha pasado el tiempo, mucho. Las sensaciones han quedado, profundas cicatrices, más en el alma, que en el cuerpo. Las recompensas de la vida (mi familia, mis hijos) no alcanzan para borrar aquellos años de oscuridad, de gritos, de horror. Parte de mi vida está muerta, pero aún no pude enterrarla.

Imagen : Oswaldo Guayasamín

viernes, 2 de marzo de 2012

Qué me importa !

Hace muchos, muchos, muchísimos, muchisimisimos años, en un lugar remoto, de por allá, nació el pueblo "Que me importa". La historia es así: el pueblo fue creado por Don Felipe De la Vega, tras llegar a un lugar muy hermoso y aparentemente deshabitado, decidió instalarse junto a su numerosa familia y sirvientes. Una mañana, le llegaron rumores que en esa aldea vivían escondidos unos elfos y que no era conveniente quedarse en el lugar, ya que estos tenían muy mal carácter con los intrusos.
- ¡Qué me importa! ¡Qué me importa! ¡Qué me importa- dijo ofuscado Don Felipe De la Vega que se enojaba con facilidad, sobre todo si alguien se oponía a sus deseos.
Así es que la familia se quedó en el lugar.
Los hijos de Don Felipe quedaron encantados ya que parecía un sitio copiado de sus libros de cuentos.
Miguel, el menor de los hijos del matrimonio, y el más travieso, jugaba una tarde con las hojas que el viento soplaba, planeando, subiendo, bajando, haciendo remolinos hasta que aterrizaban y otra vez subían, en un interminable vuelo que alejó a Miguel sin que se diera cuenta. De pronto vio una puerta de madera, en un gigantesco árbol. Pudo más la curiosidad que la prudencia y con no poco esfuerzo abrió la puerta y se metió. Comenzó a caer y caer hasta que un colchón de hojas frenó su caída. Unos hombres extraños, de orejas alargadas lo miraban con cara de pocos amigos.
- ¿Como te atreves? Le preguntó el elfo vestido de verde
Miguel lo miró con la cara de inocencia que sabia poner para evitar los enojos de su padre, quien sentía por su hijo menor una evidente debilidad y las reprimendas de su madre cuando se enfadaba por sus travesuras. Pero no funcionó.
- Te pregunte como te atreves, niño. ¿No sabes respetar la propiedad privada?
- Es que no sabia, no quise, no…
- No me importa, todos ustedes los humanos hacen lo mismo. No saben lo que es el respeto. Vienen, se instalan, ocupan, invaden… No les importa nada.
- ¡Es cierto! dijo Miguel, por eso mi papá le puso "Que me importa" al pueblo.
Miguel al ver la mirada furiosa de los elfos comprendió demasiado tarde que no había sido acertado su comentario.
A una señal del elfo vestido de verde se alejaron todos los elfos unos pasos para conversar, haciendo un circulo a su alrededor. Tras unos minutos tomaron una decisión, que le comunicaron a Miguel y este empalideció. No creía que esta vez su cara de inocencia fuera a ayudarle mucho con su papá, éste se enojaría mucho con el.
Al  cabo de unas horas salieron todos los elfos junto a algunas mujeres elfas que alimentaron a Miguel y lo mimaron, haciéndolo olvidar por un rato el problema en que estaba metido.
Cuando llegaron, Don Felipe, su mujer y todos los hermanos estaban esperándolos. Miguel evitó mirar a su padre a los ojos, ya que temía ver su rechazo y enojo.
Don Felipe dio un paso al frente y dijo: acepto el trato, devuélvame a mi hijo y nos iremos de acá mañana por la mañana.
El elfo vestido de verde, que se llamaba Muron le dijo que estaba de acuerdo.
-Momento padre, dijo la elfa Ágata. Tengo que decirte algo importante.
Agustín, el hermano mayor de Miguel también se adelantó y tomó la mano de Ágata. Un murmullo común, de asombro, de humanos y elfos se escuchó en la aldea.
-Agustín y yo nos amamos padre, y queremos pedirte que nos permitas casarnos, y que su familia pueda seguir viviendo en la aldea.
Muron, se quedo sin palabras por primera vez. Amaba a Ágata mas que a su propia vida, y sabia en lo mas profundo de su ser que jamás podría negarse a un pedido suyo. Pero a la vez, tenia la obligación, como líder, de preservar su espacio y privacidad, como lo venia haciendo desde hace siglos.
Nuevamente una imperceptible señal y los elfos del Consejo se reunieron a su alrededor, debatiendo, analizando, tratando de resolver el problema.
Finalmente se tomó una decisión. Nada podía hacerse en contra del amor, cuando éste aparecía. Por eso se les permitió a Don Felipe de La Vega quedarse en el pueblo " Que me importa" junto con toda su familia y los elfos que vivieron en armonía.
Cuenta la leyenda, que a partir de ese día el pueblo cambió de nombre. Ahora se llama  " Pide permiso".

miércoles, 29 de febrero de 2012

Rayo de sol



Busco un rayo de sol

entre la niebla de mi alma,

quiero aferrarme a el

no perder la esperanza.

Las fuerzas me abandonan

cada día un poco.

Tengo miedo, lo reconozco.

No me dejes sola,

es temprano para irme.

Extiende tu mano

sostenme fuerte,

no quiero caer al abismo

de la cobardía.

Busco un rayo de sol...



Imagen : Pintura de Laucecigreen

lunes, 27 de febrero de 2012

Encierro


Grito

desesperado

sombras te habitan

fantasmas te pueblan.

Decepción , pesar

tejen una telaraña

que te asfixia.

Miedo.

Lágrimas te inundan

derribando tus muros.

La muerte te seduce

te coquetea

te provoca.

No huyas

no caigas

no temas.

Aplasta los pedazos

del odio que estalla

haciendose añicos.

Perdona.

Libera.

Abre las jaulas

que te encierran.

Respira,

la salida está cerca

más cerca de lo que imaginas...


 
Imagen : El grito  by Duende ( óleo pastel)

viernes, 24 de febrero de 2012

Como dos extraños

Carla se había casado muy enamorada. Un noviazgo relativamente corto, y un proyecto de vida en común. Durante varios años fue muy feliz,  recordaba con nostalgia, preguntándose cuando dejó de serlo. Era una duda que hacia  tiempo tenía. Pero se obligaba a si misma a seguir adelante, a no revolver demasiado en el cajón del inconformismo. ¿Cuando había dejado de ser aquella para convertirse en esta? La rutina había engullido su vida, y la de Marcos. Día tras día un mismo ritual, apenas un lacónico buenos días, preparar el desayuno para dos, Marcos termina de cambiarse y luego se sienta a leer el diario, mientras toma el café con leche y una tostada. Exactamente siete minutos después se levanta, se pone el saco y se va, con un apenas audible saludo. Ya tenía cronometrado el tiempo, estudiado sus gestos, aprendido sus movimientos de memoria, era casi gracioso sino fuera todo tan triste. Luego a preparar una segunda vuelta, sus hijos medio dormidos, enfurruñados por tener que levantarse temprano. Desayunaban sumidos en sus pensamientos, en sus obligaciones, sin hablar. Una vez que se iban, empezaba su día, una ducha, maquillarse mientras el espejo le devolvía una bella pero triste imagen, vestirse y salir a trabajar. Después volver a casa, con algunos comestibles comprados apresuradamente en el camino, y seguir la misma rutina, como una autómata, lavar la ropa, limpiar la mesa, colgar la ropa, preparar la cena, poner la mesa, lavar los platos, preparar las viandas, ordenar un poco, planchar… La lista era larga…tediosa…asfixiante. Nadie con quien hablar, nadie con quien reír, nadie a quien contarle su día, nadie, nadie, nadie…
Una casa en silencio. Soledad de a dos. Conocidos desconocidos. Extraños.
Marcos estaba tan poco en casa, y cuando estaba era lo mismo, trabajaba duro para que a ella y a sus hijos no les faltara nada. Evidentemente no se daba cuenta, o tal vez, no quería darse cuenta. que en realidad, les faltaba lo más importante. En una época solían salir en la semana, ir al cine, a cenar, encontrarse con amigos. Con el tiempo esas salidas se fueron espaciando, y luego  dejaron de ser, por cansancio, por falta de tiempo, excusas, sólo excusas. Sentía que era en parte culpa suya, hasta ella se había alejado de sus amigas, dedicando todo su tiempo y energías al hogar. Hoy se preguntaba para 
que, por que, y tenía miedo de saber la respuesta.

Imagen: Desamor - Adela Casado

lunes, 20 de febrero de 2012

Necesidad

Necesidad de...
ti
urgente
intensa
demandante
devastadora.
Necesidad de...
tus besos
ahora
ya
en este instante.
Necesidad de...
verte
tocarte
abrazarte.
Necesidad de...
todo tu ser.

Imagen: Danza de enamorados - Jafeth

viernes, 17 de febrero de 2012

Siempre juntas

Hoy estuve a punto de morir. A último momento algo me retuvo. Es cierto que vivimos sabiendo que el final vendrá irremediablemente, pero aún así nunca queremos que ese día llegue. Estoy con ella desde que nació, admiro su fortaleza y sensibilidad. Parece una contradicción, pero en ella no lo es. Hoy tuvo miedo, y si bien mis amigas y yo acudimos prestas, como siempre a socorrerla, hizo acopio de todas sus fuerzas, evitándonos. Llorar, lo que se dice llorar, en su vida ha podido alimentar un río caudaloso. Y no exagero. Soy la próxima, estoy cerca del final. Ya no podré salvarme. Es su sensibilidad a flor de piel, que la deshace ante la más minima provocación. Imagine muchas veces ese momento, no tengo miedo, cuando por fin salga a la luz y muera irremediablemente.

jueves, 16 de febrero de 2012

Hoy es mi cumpleaños!

En este día especial, quería decirles a todos  GRACIAS! Por acompañarme cada día, por estar conmigo, a cualquier hora, en cualquier lugar, incluso sin conocernos.
No importa la distancia, lejos o no, puedo sentirlos cerca, alegrándome el dia  con sus comentarios , conmoviéndome porque les gusto algo que escribí. Por eso, hoy, no podía dejar de estar aqui, diciéndoles a todos y a cada uno de ustedes GRACIAS.
Los quiero mucho ♥

martes, 14 de febrero de 2012

Hastío


Soy prácticamente invisible, al menos así me siento muchas veces. Entiendo que no puedo aspirar a nada más pero se ve que los años no vienen solos. A esta altura de mi vida, despues de haber servido durante cuarenta años a  los mismos clientes, escuchado las mismas historias, los mismos problemas, me hubiera gustado que alguna vez alguien reparara en mi. Cuando hay poco movimiento me siento y los observo, ¡ los conozco tan bien! Pasan los días, los meses, los años y nada cambia. El pelado que se sienta en la esquina viene todos los días a tomar su cortado con dos medialunas de grasa, mientras despliega el diario y lee la sección de deportes.
La pelirroja no se cansa de esperar a su novio que llega dos horas más tarde, o dos por tres la deja plantada.
El gordo que viene solo los martes, despues de visitar la ferretería de la esquina y levantar el pedido almuerza su infaltable tostado de jamón y queso.
Carlitos que pasa algunas horas estudiando porque necesita "ruido" para concentrarse. Mercedes que siempre me deja buena propina se encuentra los jueves con su cuñada para tomar un cafecito " y ponerse al día".
A todos, todos los conozco, se de su vida, de sus angustias, algunos saben mi nombre pero nada más que eso.
Nada tiene sentido, es mejor terminar así. Estoy seguro que nadie me echara de menos

domingo, 12 de febrero de 2012

Fusión

Sigilosa
trepo por tus piernas
me anudo a tu cintura
me abrazo a tu pecho
me sumerjo en tu boca
aleteo en tu pelo.

Lenta
desciendo por tu cuello
hago nido en tu espalda
ya ardientes de deseo
nos derretimos en besos
nos consumimos en fuego.


Imagen: Unión de Rosa Ruibo

jueves, 9 de febrero de 2012

Te quiero asi...

Te quiero
asi,
sin que lo sepas
entre los pliegues de mi almohada.
Te quiero
asi,
en el murmullo
de oceános que nos separan.
Te quiero
asi,
 misterioso
sin voz ni rostro.
Te quiero
asi,
sin que sospeches
siquiera que existo
y aún asi,
esperando una señal...

miércoles, 8 de febrero de 2012

Me haces falta

Me falta la ilusión

de los encuentros

las sonrisas

las caricias.



Me faltan los besos

la alegría

las largas charlas

la música compartida.



Me faltan

los abrazos

las caminatas de la mano

los suspiros al unísono.



Me faltan las ganas

de levantarme

otro día

que no voy a verte.



Mi mundo se oscurece

simplemente

porque me haces falta.

domingo, 5 de febrero de 2012

Dulce crueldad

Me arrancaron sin piedad. Estaba tan acostumbrada a disfrutar de los días de sol, balancearme en el columpio con la brisa suave, charlar con mis amigas… El destino de varias de nosotras fue el mismo. Nos pusieron a todas juntas, unas sobre las otras, y nos llevaron a un lugar frío y oscuro. ¡Era todo tan distinto! Nos tuvieron tiradas en cajones varios días, etiquetándonos con diferentes colores. No pude ver lo que decía la etiqueta sobre mi piel. Después nos vinieron a buscar, viajamos durante horas., haciéndonos saltar con cada pozo del camino. Finalmente llegamos a destino, nos llevaron a todas juntas y nos acomodaron golpeándonos unas con otras.  Luego vino lo peor, lo más humillante. Comenzaron a manosearnos. Y a algunas nos llevaban con ellos. Íbamos quedando cada vez menos, hasta que me llegó el turno. Luego de tocarme y revisarme por todos lados me cargaron con otras cuatro como yo. Nadie sabía lo que nos esperaba. Llegamos a un lugar cálido y acogedor, y ahí comenzó el principio del fin. Me bañaron, con agua fría, y comenzaron a arrancarme la piel, que sufrimiento terrible, pero aún faltaba lo peor. Me rallaron con un aparato de metal sin remordimiento ni sentimiento de culpa alguno y luego me pusieron en una mezcla amarillenta,  pegajosa y dulce. Y el colmo de lo soportable: me ingresaron en una caja que irradiaba un calor agobiante. Me deshacía, ya no podía respirar. Abrieron la caja para mirarnos y una ráfaga de aire frío nos devolvió a la vida. Por un instante, ya que cerraron rápidamente la puerta y escuché decir que aún no estaba lista. En un momento dado el calor cesó, yo me sentía abrumada, mareada. Comencé nuevamente a respirar. Nos ubicaron en una gran mesa con un impecable mantel blanco. Los invitados están llegando dijeron. Un cuchillo se me acerca amenazante…





jueves, 2 de febrero de 2012

Cambia

Cambia

siempre cambia.

Cambia la piel

los sueños

los amigos

los anhelos.



Cambian

las ganas

los recuerdos

los espejos

las modas

los deseos.



Cambian

los cielos

las compañías

los hijos

las perspectivas

los miedos.



Cambia

la música

las palabras

los silencios

las ausencias

las paredes.



Cambia.

siempre cambia.


Mi esencia

tu esencia

esa,

no cambia.